Afirman que el miedo a un robo no los deja dormir por la noche; que los delincuentes rompieron los códigos implícitos desde hace muchos años; y que, además de los arrebatos, ahora deben cuidarse de los ataques contra sus viviendas.
Los vecinos de las cuadras que rodean el barrio "Pedro Riera", conocido como "Villa Piolín", protestaron por la inacción policial, y denuncian que son víctimas constantes de "escruches".
Temerosos, los hombres y mujeres del vecindario prefirieron no identificarse. Sucede que la mayoría de ellos conoce a quienes ingresaron a sus casas, y temen represalias. "Esta zona siempre se destacó por los constantes arrebatos y porque se escapan por los laberintos de la villa. Pero ahora empezaron a entrar en nuestras casas y se llevan cosas de los patios", dijo una vecina.
Sin embargo, casi ninguno realizó denuncias en la seccional 3ª. "Es que después no pasa nada, y encima te hacés marcar", comenta una de las víctimas. Un hombre, que volvía a su casa desde el trabajo, señala al patrullero que está estacionado en Crisóstomo Alvarez y Ernesto Padilla, y se queja porque los policías no abandonan esa esquina. "Los ladrones escapan por el otro lado. La entrada principal está en el pasaje Cabrera y Juan B. Terán, pero la Policía por ahí no pasa", dijo.
"Villa Piolín" es un conglomerado de casas ubicado en la manzana que rodean las calles San Lorenzo, Ernesto Padilla, Crisóstomo Alvarez y Juan B. Terán. La cuadra que los vecinos señalan como la entrada principal, sobre la Juan B. Terán, no está asfaltada y se encuentra en pésimo estado. "Los autos no pasan por ahí. ¿Te imaginás si se te queda el auto?, te desvalijan", afirmó otro de los vecinos.
Entre las casas pueden verse pasillos que se abren más adelante en varios caminos. "Es literalmente un laberinto. Si no conocés, seguro te perdés", expresó un joven. Durante la charla que LA GACETA mantuvo con los vecinos, cada tanto remarcaron que no debe estigmatizarse a los habitantes de "Villa Piolín". "Hay gente laburante, gente honesta y que son buenos vecinos", expresaron.
Según los vecinos, los principales responsables de los robos son jóvenes de entre 16 y 22 años. Ellos -de acuerdo a lo relatado- se reúnen todos los días en la entrada y se dividen las zonas donde acecharán. De pronto alguno aparece corriendo, con carteras o celulares robados. Las trifulcas entre los delincuentes son una postal de los fines de semana. "Es cuando se dividen el botín. Y a veces hay diferencias sobre lo que le toca a cada uno", dijo un hombre, que afirmó conocer en detalle como funciona esta pequeña organización delictiva.
Una esperanza incierta
Absolutamente todos los vecinos consultados ven como un hecho positivo la instalación del emprendimiento habitacional ubicado sobre avenida Mate de Luna. "Dicen que cuando se inaugure los van a sacar", afirman. Sin embargo, no están seguros de que esa información tenga fundamentos porque, pese a los anuncios, el caserío en esas dos manzanas mantiene su vida rutinaria inalterable, como si el tiempo no pasara.